La Cámara, calle principal

Avilés › Asturias

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Ruta GPS

Teléfonos: Oficina de turismo

985 544 325

 

Datos básicos

Clasificación: Etnografía

Clase: El concejo

Tipo: Varios

Comunidad autónoma: Principado de Asturias

Provincia: Asturias

Municipio: Avilés

Parroquia: Avilés

Entidad: Avilés

Comarca: Comarca de Avilés

Zona: Centro de Asturias

Situación: Costa de Asturias

Dirección: Aviles

Código postal: 33402

Cómo llegar: La Cámara, calle principal

Dirección digital: 8CMPH35G+82

E-mail: Oficina de turismo

E-mail: Ayuntamiento de Avilés

Sobre Avilés: Cosmopolita, marinera, medieval, dinámica y metropolitana, así es la ciudad de Avilés y su entorno.

Tipo de turismo: accesible, arquitectónico, carreras de montaña, cementerios, cicloturismo, compras, costero, cultural, espacios protegidos, eventos, gastronómico, industrial, lgtb, marítimo o de cruceros, monumental, negocios, ornitológico, religioso, reuniones y congresos, rural, seminarios y convenciones, sol y playa, urbano o de ciudad y viajes de incentivo.

 

La Cámara, calle principal

Nota: No disponemos de foto de La Cámara, calle principal, mostramos un detalle del mapa de la zona. Si observa algún error en el contenido, agradecemos use el formulario que hay a pie de página.

Descripción:

  • Autor: Alberto del Río Legazpi, escritor y periodista asturiano*.

Entre la media docena de calles que parten de la plaza de España de Avilés o El Parche (la ´chapuza´ más artística de Europa, junto con la italiana Torre de Pisa), hay dos de ellas, que comienzan descendiendo.

Una es La Cámara, columna vertebral del Avilés que inició el despegue hacia el progreso, en el siglo XIX. Fue un elegante resbalón modernista hacia el futuro.

En su deslizamiento generó una avenida que selló la unión entre la Villa y Sabugo, una vez desaparecido el puente ´moderno´ que comunicaba ambos lugares, al soterrar el río Tuluergo, que atravesaba la población desde el parque del Retiro (actualmente conocido como Las Meanas) hasta su desembocadura en la Ría, al final de la hoy calle de La Muralla, donde estuvo ubicado durante siglos el puerto.

Anteriormente, en 1818, se había derribado la muralla defensiva de la Villa (episodio aparte), con argumento tan retorcido, que da pie a pensar en grandioso pelotazo urbanístico.

Pero, fue así como nació el Avilés moderno, articulado por esta calle que debe su nombre a la antiquísima fuente (ubicada en inmediaciones de Cabruñana y San Bernardo) conocida como la de La Cámara, ya que sus dos caños estaban situados en una cámara, o depósito, de piedra.

En esta zona está plantado, desde 1857, el destacado palacio de Maqua, hoy propiedad municipal.

Un poco mas abajo, La Cámara comienza a llanear lanzando a la calle de La Muralla hacia su derecha y hacia el lado contrario a la del Dr. Graiño, ambas repartiendo comercio y zonas verdes en El Muelle (el que empezó siendo un Bombé) y Las Meanas.

También surgió ese milagro simétrico de galerías acristaladas que acoge al mercado, privilegio otorgado por los Reyes Católicos, al haberse esfumado -por incendio- cerca del 70% del Avilés del siglo XV.

Más adelante, llama la atención la espectacular casa del indiano Eladio Muñiz, una esquina de lujo, apoteósico, que hace La Cámara con la calle Cuba.

Tuvo que pasar su tiempo para que derribaran el cementerio (donde hoy se alza el grupo escolar de Sabugo) y algún edificio colindante, pero sobre todo el convento de La Merced (demolido en 1895), que ocupaba un solar por donde hoy transcurre nuestra calle y está plantada la nueva (1903) y neogótica iglesia de Sabugo.

Y así, fueron asentándose y casando las piezas, bien que mal. Es el caso de la iglesia nueva de Sabugo, que algunos criticaron que se construyese, dándole la espalda al barrio. Esta ´traición´ se ve hoy como una genial visión de futuro, ya que su vistosa portada miraba hacia aquella calle de La Cámara, que avanzaba, transformando la ciudad, imparable hacia el templo.

E incluso sobrepasarlo. Porque a mediados del siglo XX, cuando Avilés explotó -demográfica, social y económicamente hablando- con la construcción de ENSIDESA y otras grandes empresas, la calle se fue prolongando a partir de la iglesia, siendo alcalde Fernando Suárez del Villar, pero sin pizca de gracia arquitectónica.

Hubo en esta zona -y en pocos metros cuadrados- ´multitud´ de locales destinados al ocio, cosa que llama la atención. Y es episodio aparte.

Al igual que las barbaridades urbanísticas cometidas La Cámara, capítulo que, también, toca otro día.

Pero esta calle comercial tiene una extraña singularidad y es el porrón de establecimiento del mismo gremio que se apelotonan en un tramo de unos 130 metros: seis ópticas y seis perfumerías (algunas de considerable tamaño).

Cosa insólita, aparente despropósito mercantil, que da que pensar. ¿Será Avilés tan celosa de su olfato y vista? O que los avilesinos son extremadamente cuidadosos con su higiene personal (jabones y perfumes) y la cosa cultural (vista cansada por lectura).

Esta ´Gran Vía de la Dioptría Perfumada´ también es una suerte de termómetro político. En función de circunstancias históricas, llevó el nombre de García San Miguel, Pedregal, Generalísimo Franco, para terminar regresando -en 1979 y siendo alcalde Manuel Ponga- a su histórico nombre: La Cámara.

En sus dos tercios primeros es calle decimonónica. Y finolis, ´ma non troppo´.

Nota

(*) Este texto está publicado también en el diario La Voz de Avilés-El Comercio —con fecha 27 de noviembre de 2011, el mismo epígrafe y los subtítulos «Por algunas de sus singularidades comerciales podría ser denominada, irónicamente, «Vía de la Dioptría Perfumada»» y «Es el eje comercial de Avilés y columna vertebral, urbana, de la ciudad»—, en la página dominical «Los episodios avilesinos», que Alberto del Río dedica a aspectos históricos, artísticos, biográficos y costumbristas.

Historia de Avilés

Las primeras noticias de la presencia humana en el concejo datan de la Prehistoria. Por los pocos restos que nos han llegado —un hacha del Paleolítico Inferior y tres del Neolítico, estas últimas encontradas en La Rocica—, esta presencia fue más bien escasa. Se desconoce, igualmente, si en el concejo existieron castros. Hay mucha vaguedad también sobre el origen de Avilés. Se supone que proviene de un asentamiento romano cuyo poseedor se llamaba Abilius. Se han encontrado escasos y dispersos materiales de ese período: un capitel de mármol, de orden corintio, reutilizado como pila bautismal en la iglesia de San Nicolás de Bari, y monedas romanas en la ría, Sabugo, Llaranes y La Carriona.

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