Zaldúa y García, Gregorio

San Tirso de Abres › Avilés › Asturias

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Datos básicos

Clasificación: Reseñas históricas

Clase: Ciencia y tecnología

Tipo: Médicos

Comunidad autónoma: Principado de Asturias

Provincia: Asturias

Municipio: Avilés

Parroquia: Avilés

Entidad: San Tirso de Abres

Comarca: Comarca de Avilés

Zona: Centro de Asturias

Situación: Costa de Asturias

Código postal: 33402

Cómo llegar: Zaldúa y García, Gregorio

Dirección digital: 8CMPH35G+82

 

Zaldúa y García, Gregorio

Nota: No disponemos de foto de Zaldúa y García, Gregorio, mostramos un detalle del mapa de la zona. Si observa algún error en el contenido, agradecemos use el formulario que hay a pie de página.

Descripción:

  • Autor: Ramón Baragaño*, escritor e investigador.

«Médico y escritor del siglo XIX que gozó por su saber y crédito profesional de extensa estimación», según su biógrafo Constantino Suárez, ´Españolito´, Gregorio Zaldúa y García nació en Avilés el 21 de junio de 1819, en el seno de una distinguida familia. Tras obtener el título de bachiller en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Oviedo, estudió la carrera de Medicina en la Universidad Central de Madrid, en la que se graduó de doctor en Medicina y Cirugía el 11 de junio de 1844. Fue uno de los impulsores de la Sociedad Médico-Quirúrgica y ejerció su profesión en la capital de España durante casi diez años, logrando un gran crédito intelectual y profesional. También figuró entre los más activos miembros fundadores de la Academia de Emulación de Ciencias Médicas, en la que ejerció el cargo de secretario, y de la Sociedad de Hidrología Médica.

 

A pesar de estos éxitos y de su brillante trayectoria madrileña, regresó a Avilés para ejercer como médico titular, aunque a continuación desempeñó otros puestos profesionales, tales como el de subdelegado de Medicina en el distrito judicial, mediante nombramiento en septiembre de 1853, y el de director de Sanidad del puerto. Todas estas actividades las desempeñó con gran celo profesional y enorme acierto, como ocurrió durante la epidemia del cólera morbo asiático del año 1855, «ocasión -escribe Constantino Suárez- en que por su asistencia a los atacados, sin medida de tiempo, riesgos ni compensaciones, se conquistó el cariño acendrado de toda la población y le recompensó el Gobierno con la Cruz de Epidemias».

Durante más de veinte años residió y trabajó en Avilés, hasta que en 1875 ingresó en el Cuerpo de Médicos-directores de Baños, motivo por el que tuvo que desplazarse durante las temporadas de baños a diversos establecimientos balnearios. El primero de ellos fue el de Concepción de Peralta (Madrid), en 1876, y al año siguiente pasó a dirigir los de Carballino y Partovia (Orense). A continuación estuvo al frente durante dos temporadas del balneario de Carballo (La Coruña) y posteriormente del de Fitero Viejo (Navarra), hasta marzo de 1880, en que abandonó el puesto por motivos de salud.

Desde estudiante cultivó también la escritura, siempre sobre temas profesionales, aunque casi toda su producción literaria quedó inédita, entre ella varias memorias sobre establecimientos de aguas minero-medicinales que se conservaban antes de la Guerra Civil de 1936 en la biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid. Sólo publicó la obra ´Memoria del análisis cualitativo y cuantitativo de las aguas potables de Avilés, de algunas de sus inmediaciones y otros varios puntos, basado en el método hidrotrimétrico´, escrita en colaboración con el médico José Plaza Castaños y el farmacéutico Tomás Córdoba y Carreño, y editada en Avilés en 1878.

El 24 de marzo de 1845, en la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari y en nombre de Leopoldo Bellmunt, ejerció de padrino en el bautismo del niño Octavio Bellmunt y Traver, quien después sería famoso médico y editor avilesino, que dirigió, con Fermín Canella, la obra monumental ´Asturias´, en tres tomos (1895-1900). Gregorio Zaldúa falleció en su villa natal el 25 de septiembre de 1881.

Este médico avilesino fue inmortalizado por Armando Palacio Valdés, que pasó temporadas de su infancia y juventud en Avilés, en una casa situada al principio de la calle del Rivero que ostenta hoy una placa que lo recuerda. En su obra ´La novela de un novelista´, publicada en 1921, en la que recoge sus memorias de infancia y adolescencia, recuerda a Gregorio Zaldúa no precisamente con nostalgia, sino más bien como aterrorizado paciente infantil: «Todo hombre ha merecido alguna vez la horca en el curso de su vida, dice Montaigne. Yo la merecí en edad bien temprana, pues no contaba más de cuatro años de edad. Oíd cómo sucedió: En aquel tiempo (año 1857) existía en Avilés un monstruo llamado don Gregorio Zaldúa. Este monstruo no comía a los niños crudos como suelen hacer los otros monstruos; pero impedía que los niños comiesen nada ni crudo ni asado, y el resultado era igualmente funesto.

—El niño tiene la lengua sucia -decía mi madre en voz alta-. Hay que avisar a don Gregorio.

Y el niño, que era yo, se echaba a temblar como el cordero a la vista del lobo.

Llegaba el lobo, me miraba la lengua, me palpaba el vientre, me examinaba los párpados, y después de estas y otras odiosas maniobras, pronunciaba con la mayor indiferencia la horrible sentencia:

—Denle ustedes una onza de aceite de ricino en dos veces. Y dieta... ¡Sobre todo mucha dieta!

—¡Oh, Dios del Sinaí!; ¡el aceite de ricino! Escuchando este nombre se me erizan aún los pocos cabellos blancos que me quedan en la cabeza.

—Es que se resiste a tomarlo -decía mi madre tímidamente.

—Pues es muy sencillo hacérselo tragar. No tiene usted más que apretar la nariz con el dedo índice y el pulgar, y cuando abra la boca echárselo allá.

¡Bárbaro! Otras veces la sentencia era más suave:

—Póngale usted sobre el vientre una cataplasma de harina de linaza..., y dieta...; ¡sobre todo mucha dieta! Cuidado con que el niño coma absolutamente nada. En usted tengo confianza, pero hay que vigilar a Silverio, porque es un padrazo incapaz de resistir el llanto del niño»

Nota

(*) Este texto se publicó también en el diario La Voz de Avilés-El Comercio, con fecha sábado 7 de mayo de 2010 y título Gregorio Zaldúa, médico avilesino de Palacio Valdés, en la sección «Pliegos del alfoz», que Ramón Baragaño dedica a investigaciones locales.

 

Sobre el Concejo de Avilés

Avilés es un pequeño concejo de 25,34 kilómetros cuadrados de superficie que representa el 0,239% de extensión del Principado, situado en el centro de la costa asturiana y a 26 Km. de Oviedo. Está limitado por el mar Cantábrico y por los concejos de Gozón al este, Corvera al sur y Castrillon e Illas al oeste. Los núcleos de población con más habitantes en el concejo de Avilés son, por este orden: Avilés capital, Miranda, Heros, Caliero, Tabiella y Sablera.

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